La Iglesia de San Isidro Labrador de las Palomas, ubicada en Arteaga, Coahuila, es mucho más que un edificio religioso; es un símbolo de la rica historia y la arraigada tradición de esta región mexicana.
La historia de esta iglesia se remonta a finales del siglo XVIII, cuando en 1790 fue erigida por devotos locales. Su construcción se realizó con esmero, destacando su portón de madera adornado con la imagen de dos ángeles custodios y su fachada adornada con pilastras lisas que se elevan hasta el remate. En su interior, una sola nave con techo de cañón acoge a los fieles, ofreciendo un ambiente modesto y acogedor, en consonancia con la devoción al santo patrono de los agricultores, San Isidro Labrador. Un nicho con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús adorna su portada, recordando la fe y la devoción de la comunidad.
Durante su larga historia, la Iglesia de San Isidro Labrador de las Palomas ha sido testigo de momentos trascendentales para la localidad. En 1865, durante la ocupación francesa, las tropas del Gral. Félix Doway pasaron por Arteaga, y la iglesia, como un faro de esperanza, siguió siendo un refugio espiritual para los lugareños.
En 1866, conforme pasaba el tiempo, Arteaga continuó dependiendo de Saltillo hasta que, por decreto del gobernador Andrés S. Viesca, se le concedió el título de Villa de Arteaga. Este reconocimiento fue un homenaje al legado del Gral. José Ma. Arteaga, quien había sido fusilado en Uruapan, Michoacán, y cuyo nombre y sacrificio quedaron grabados en la memoria colectiva de la comunidad.
Hoy en día, la Iglesia de San Isidro Labrador de las Palomas sigue siendo un punto de encuentro para los fieles y un símbolo de identidad para la población de Arteaga. Su arquitectura histórica y su significado espiritual la convierten en un elemento indispensable en el paisaje cultural y religioso de la región.
A través de los siglos, esta iglesia ha sido testigo de la fe, la esperanza y la resiliencia del pueblo de Arteaga, recordándonos que, más allá de ser un simple edificio, es un monumento vivo a la historia y la espiritualidad de esta tierra.