Luego de observar los problemas que provoca la caravana de migrantes en su paso por los diversos estados rumbo a la frontera con los Estados Unidos, el vicario general de la Diócesis en Gómez Palacio, Julio Carrillo Gaucín, dijo que es una obra de misericordia y de humanos dar posada al peregrino o a quien va de paso, porque éstos son los principios de Dios.
“Claro que es un fenómeno que se está dando en nuestro país y que por supuesto, tiene muchas aristas, donde se puede ver y juzgar, pero yo no soy nadie para juzgar a quienes vienen de paso, y como dice la Palabra de Dios, el principio es recibirlos y apoyarlos, porque se trata de casos humanitarios”.
Admite que es difícil para un presidente municipal o gobernador, alojar uno o dos días a 5 ó 6 mil personas y en este sentido, es más fácil conducirlos a su destino final para que no creen problemas de inseguridad, y en este aspecto, deben ir acompañados por seguridad nacional y no por policías municipales o estatales, es decir, un acompañamiento desde que entran hasta donde desean llegar, que como todos sabemos es a los Estados Unidos, para ellos el país de los sueños.
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No obstante, también apunta, que el paso de la caravana de migrantes se puede desvirtuar, porque también puede incitar a delincuencia o violencia, ya que muchos aprovechan para inmiscuirse, o penetras en grupos para dedicarse a actividades delincuenciales o porque a la vez son utilizados como “carne de cañón”, expuso.
Explicó además el sacerdote, que se les debe apoyar porque van en busca de trabajo para su comida, los que se les niega en sus propios países.
Por último, reiteró Carrillo Gaucín, que “sale más barato transportarlos a su destino que mantenerlos uno o tres días”.